miércoles, 3 de diciembre de 2025

Crónica de una fotografía

Cuatro de octubre de 1971 Ese lunes fue distinto. No fuimos a la escuela, ni mi papá fue a trabajar. La casa estaba llena de cajas. Era una apacible mañana soleada en Acapulco con su clima húmedo y caluroso. Mi mamá nos hizo ponernos a las tres hermanas los vestidos verdes que recién nos había confeccionado, así como calcetas y zapatos. A mis dos hermanos varones también los arreglaron para salir, con shorts, camisas, calcetines y zapatos. Eso significaba que era una ocasión especial pues como niños acapulqueños siempre andábamos descalzos. Mi papá nos pidió subir al auto, y así, iniciamos el paseo. Primero fuimos a la plaza que estaba enfrente de la iglesia de la Soledad, donde muchas veces nos llevaron a los columpios. Luego, continuamos por la costera Miguel Alemán. Pasamos frente a la oficina de Aeronaves de México con su escudo del caballero águila en color naranja, que mi hermano decía era mi papá. Ahí, trabajó mi padre hasta el viernes anterior, pues había sido trasladado por la compañía a la ciudad de Hermosillo, Sonora. Llegamos al malecón, papá estacionó su Ford Victoria 55 para tomarnos unas fotos. Todos estábamos contentos. Mi papá nos pidió que nos sentáramos de mayor a menor en una pequeña barda, y mi mamá se sentó junto a mí con mi hermano pequeño. Posamos para la cámara. La brisa del mar nos pegaba en la cara. El sonido del océano y de algún barco a lo lejos que se acercaba, no nos avisó, ni siquiera nos previno lo que ese día significaba en nuestras vidas: mi papá nos llevó a este paseo para que nos despidiéramos del puerto, pues éste era el último día que viviríamos en Acapulco.

4 comentarios:

  1. Muy bonita historia. Plasma muy bien lo que es la fotografía, que a simple vista pareciese una más. ¡Me encantó! Me deja con más preguntas que respuestas.

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  2. Ayyy deja un momento de tristeza, ya se iban y ustedes tan chiquitos, con toda la vida por vivir. Qué recuerdos, tocayita. Y se fueron a Hermosillo, donde ya preparatorianas, nos conocimos. Jajaja ¿la Costera se llama Miguel Alemán? Mira dónde me vine a enterar. Un abrazo.

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  3. Hola Anna, gracias por leer mi crónica. Sí así fue ese día. Ya tenemos más lugares en común amiga.

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